Este batido de frutas, además de bellísimo, es un potente antiinflamatorio y anticancerígeno. 

 

Ingredientes:

(Para dos personas)

  • Una remolacha del tamaño de una mandarina
  • Una manzana
  • Una tajada de papaya
  • Un puñado de arándanos
  • Una rodaja fina de jengibre fresco (equivalente a una cucharadita de café)
  • Un vaso de agua mineral

La remolacha es un alimento alcalinizante, antioxidante y rico en fibra. Protege el hígado, tiene un efecto depurativo, favorece la desintoxicación del organismo. En laboratorio, el consumo de remolacha aumenta el número de linfocitos y hace que disminuyan las células precancerosas. Su consumo ayuda a disminuir el colesterol y los triglicéridos en un porcentaje muy alto. La remolacha roja contiene betanina (E-162), es el pigmento que le da el color rojo intenso. La betanina tiene propiedades antimorales útiles en la prevención del cáncer de pulmón y de la piel, sin embargo esta sustancia se pierde en la cocción. Para preservar al máximo la betamina, se recomienda no pelar ni cortar la remolacha antes de su cocción. A pesar de sus buenísimas propiedades, no se debe abusar en su consumo ya que contiene ácido oxálico que inhibe la absorción del calcio y favorece la formación de cálculos renales.

La papaya es alcalinizante y muy rica en vitamina C y en betacaroteno, también contiene folatos. La papaya se considera antienvejecimiento. El consumo de esta fruta se ha asociado con una disminución del riesgo de cáncer de vesícula biliar y colorrectal. Además, la papaya aporta calcio.

La manzana estimula el sistema inmunitario. Es muy alcalinizante y tiene un efecto depurativo , ayuda a nuestro organismo a eliminar toxinas. La manzana tiene tantas propiedades que necesito una entrada especial para hablar de ellas. Estudios en laboratorio han encontrado que la manzana contiene una enzima llamadafloridzina un flavonoide que frena la osteoporosis durante la menopausia.

El arándanomirtilla tiene un contenido interesante de vitaminas K, C y E. Aporta luteína y zeaxantina que son los carotenoides que le dan el color. El arándano mejora la vista, tiene propiedades antiinflamatorias y antidolor. Ayuda a prevenir las infecciones urinarias. Mejora la salud de los capilares venosos y ayuda a combatir las hemorroides. Protege el sistema nervioso y los vasos sanguíneos del envejecimiento. También ayuda a la salud del corazón. La mirtilla contiene un porcentaje muy alto antocianinas y polifenoles  que actúan como antiradicales.

El jengibre crudo contiene magnesio, manganeso y cobre. Su contenido en gingerol, lo que le da su sabor picante, tiene propiedades antidiarréicas antibiótica. Ayuda a eliminar los radicales libres y combate la oxidación derivada de los nitritos. El jengibre inhibe los genes pro-inflamatorios como el TNF-alfa. Se estudia su capacidad a frenar la formación de enfermedades neurogenerativas. En estudios de laboratorio, el jengibre también ayuda a frenar el desarrollo de células tomares, también parece tener un efecto positivo para diminuir la metástasis pulmonar.

La menta fresca es muy rica en provitamina A, también contiene vitamina C, folatos, vitaminas B2, B9 y vitamina K. Además de contener manganeso, aporta magnesio y calcio, con un excelente equilibrio entre su calcio y fósforo, lo que le hace fácilmente absorvible. La menta ayuda a prevenir la formación de cálculos biliares. Facilita la digestión. Tiene propiedades antiespasmódicas lo que se recomienda a las personas que sufren cólicos o colon irritable. Tiene poder antibacteriano. Asimismo posee propiedades antiinflamatorias gracias a su contenido en ácido rosmarínico. La menta también ayuda al funcionamiento del hígado. No se debe consumir menta asociada con según que alimentos ya que inhibe la absorción de hierro.