Historia

El higo (Ficus carica L) está considerado como uno de los más antiguos cultivos de nuestra humanidad, existen más de 700 variedades. Once mil años antes de Jesucristo ya se cultivaban higos en la costa mediterránea, siendo el primer fruto citado en el Antiguo Testamento de La Biblia. Tanto en la Grecia como en la Roma Antigua, los hombres amaban ofrecer higos frescos a sus dioses (Afrodita, Dionisos, Priapo o Artemisa). La higuera se consideraba el árbol del conocimiento.

El higo tiene un lado sensual que ha sido utilizado por numerosos artistas a lo largo de la historia. Por su aparencia y consistencia, con una superficie suave y satinada y su interior suave y húmedo, también se le asociado a la fecundidad. Su forma de testículo se ha asociado a la fecundidad masculina y el fruto abierto tiene una connotación erótica al sexo de la mujer.

Pasando por las islas del mar Egeo, la higuera llegó a Grecia y luego a Turquía, que es, en la actualidad, el mayor productor de higos a nivel mundial.

Cultivo

El higo fresco es deliciosamente dulce pero se estropea muy rápido. En cambio, secos se conservan mucho tiempo. Sólo los higos verdes son fáciles de secar expuestos al sol, mientras que los higos colorados o negros sólo se consumen frescos.

El higo no es un fruto propiamente dicho, es lo que se llama un falso fruto. Es el resultado de la transformación del receptáculo floral.

Una higuera puede dar hasta 100 kg de fruto seco. El higo fresco tiene una tasa de azúcar que pasa del 16%, mientras que alcanza el 51% cuando está seco.

Gastronomía

Acompañan bien aves, pescados y recetas asiáticas. Los romanos cocinaban platos originales a base carne de caza o aves exóticas rellenas de higos.

El higo fresco es un fruto frágil y delicado que sirve para preparar entradas y postres. Se debe consumir inmediatamente, el mismo día de su compra o, conservándolos en la nevera, a los dos o tres días a más tardar. No se pueden congelar.

En Turquía, el higo se declina de mil maneras diferentes: Higos caramelizados, higos con pistacho, higos con almendras, confitura de higos.

Propiedades beneficiosas del higo

La higuera tiene propiedades medicinales conocidas desde la antigüedad. Las ramas, las hojas y el fruto contienen una savia lechosa que se utiliza para metabolizar las proteínas y para tratar algunos problemas de la piel (ya que favorece la cicatrización), aunque algunas personas pueden tener alergia a esta sustancia. Las hojas se han utilizado tradicionalmente en el tratamiento de la ictericia.

En comparación con otras frutas y bebidas comunes, los higos son una excelente fuente de minerales, vitaminas y fibra dietética; no contienen ni grasa ni colesterol pero sí abundantes aminoácidos; también contienen una gran concentración de polifenoles. La fruta del higo es bien conocida por su atractivo sabor y valor nutritivo debido a sus propiedades antioxidantes, y se consume en todo el mundo fresco o como frutos secos. En el sistema médico tradicional, los higos se utilizan para el tratamiento de diversas enfermedades, incluidas las enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, úlceras, verrugas, etc.  Se ha informado que los higos aportan propiedades  antioxidantes, antibacterianas, antifúngicas, antiespasmódicas, antiplaquetarias, antipiréticas, anti-HSV, hemostáticas, anticancerígenas, hepatoprotectoras, antituberculosis, antiinflamatorias, poseen potencial terapéutico prometedor contra las enfermedades neurodegenerativas y también poseen propiedad hipo-lipidémicas.

Anti1oxidantes

Los higos contienen varios antioxidantes. La piel del higo que, a menudo también se consume, contiene la mayoría de los antioxidantes de la fruta. Los higos de color oscuro (violáceo o negro) son más antioxidantes que los verdes, también contienen más propiedades cuando son crudos que secos.

Ricos en fibra

Los higos son muy ricos nutricionalmente, especialmente en fibra. De manera general, una alimentación rica en fibra ayuda a mantener el funcionamiento normal del intestino y está asociada a un menor riesgo de cáncer de colon. Las fibras solubles contribuyen a la normalización de los niveles sanguíneos de colesterol, glucosa e insulina, lo que puede ayudar en el tratamiento de enfermedades cardiovascular y de la diabetes tipo 2. Sin embargo, por su alto contenido en azúcares, las personas diabéticas no pueden comer higos sin consultar previamente a su médico.

Beneficiosos para la salud ósea

Este fruto contiene numerosos minerales, especialmente manganeso (necesario para la salud ósea y para la producción de enzimas). También son ricos en potasio, un mineral fundamental para regular la tensión arterial, para las contracciones musculares (del corazón y del intestino). También son beneficiosos para personas anémicas, cada higo seco aporta el 2% del hierro diario que se necesita. Además, contienen vitamina K, fundamental para fijar el calcio, siendo la fruta que tiene un contenido más alto de este mineral.

Ayudan a digerir las proteínas

Una de las principales sustancias activas del higo es la ficina, un enzima proteolítica capaz de metabolizar la proteína en aminoácidos. Nuestro cuerpo utiliza los aminoácidos para construir tejidos conectivos y músculo, así como otros enzimas. Los enzimas proteolíticos como la ficina son eficaces para ablandar la carne y ayudar a su digestión, aunque su cocción a alta temperatura los destruye. La ficina también posee propiedades laxantes.

Mala combinación con higos

No mezclar higos con láctos. Si se mezcla el higo a la leche o sus derivados el plato debe consumirse inmediatamente, ya que el higo contiene una enzima que divide la proteína, la fisina. Esta enzima vuelve amargos los platos a base de productos lácteos.

Valores nutricionales

1 higo crudo 50g VDR 1 higo seco 8g VDR
Calorías 37 21
Grasas 0 0,1
Glúcidos 9,6g 5,3g
Azúcares 8,1g 4,0g
Fibra dietética 1,4g 0,8g
Vitamina K 2,3mcg 3% 1,3mcg 2%
Vitamina B6 0,1mg 3%
Calcio 17,5mg 2% 13,4 1%
Hierro 0,2mg 1% 0,2mg 1%
Magnesio 8,5mg 2% 5,6mg 1%
Potasio 116mg 3% 56,1mg 1%
Manganeso 0,1mg 3% 0,01mg 2%

Riesgos del consumo de higos secos

Las personas diabéticas y las personas con intolerancia a la fructosa no pueden comer higos por su alto contenido en azúcares (glucosa y fructosa).

Frutos secos como cacahuetes, pistachos, avellanas o almendras así como las frutas desecadas pueden estar contaminadas por aflatoxinas. Se trata de micotoxinas producidas por mohos del género Aspergillus que pueden ser tóxicas para animales y humanos. En las personas, las aflatoxinas pueden ser responsables de hepatitis aguda y una de sus variantes, la aflatoxina B1 se considera un carcinógeno para el hombre, ya que puede provocar cáncer de hígado.

La Unión Europea introdujo medidas para minimizar la presencia de este micotóxico en los productos alimenticios y el pienso para animales, sin embargo, a pesar de que la incidencia de esta bacteria estaba prácticamente circunscrita a países tropicales, el impacto del cambio climático con el calentamiento del planeta puede provocar un aumento de la presencia de micotoxinas en los alimentos y piensos.

Referencias:
[1] AECOSAN – «Aflatoxinas» – aecosan.msssi.gob.es
[2] EFSA – «Aflatoxinas dans les aliments»
[3] PLOS ONE – Mosthafa Mohamed Essa and others – «Long-term dietary supplementation of pomegranates, figs and dates alleviate neuroinflammation in transgenic mouse model of Alzheimer’s disease» – 2015