Una forma de comer polenta divertida y más sabrosa. La polenta es sémola fina de maíz, lo cierto es que no tiene mucho sabor que digamos, para comerla hay que aderezarla con ingredientes que aporten sabor. La polenta se suele comer con queso, pero cuando no se consumen lácteos hay otras alternativas, salsas vegetales bien gustosas. Aquí tenéis este ejemplo elaborado con salsa roja y verde, además de que queda muy bonito, la mezcla de las dos salsas enriquece la polenta aportando el sabor que le falta. Este plato es ideal como guarnición de carnes o pescados.

Ingredientes:

(para dos personas)

  • Una taza de polenta
  • Dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • una cucharadita de cúrcuma

Salsa tomate

  • 3 tomates grandes
  • un diente de ajo
  • una pizca de azúcar
  • una pizca de sal

Salsa verde

  • un calabacín
  • una pastilla de caldo concentrado de verduras bio o una cucharada de miso
  • Rúcula y espinacas baby

Preparación:

  1. Preparar una salsa de tomate con tomate rallado, aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal, una pizca de azúcar, albahaca.
  2. Para preparar la salsa verde: hacer un caldo con una pastilla de caldo concentrado, añadir el calabacín pelado y cortado en trozos grandes. Dejar que cueza a fuego lento hasta que esté tierno. Terminada la cocción, se añaden unas hojitas de espinacas baby y de rúcula, un puñado. Las hojas darán un tono verde muy bonito e intensificarán el sabor. Triturar el calabacín con las hojas verdes para obtener la crema, ir añadiendo el caldo poco a poco hasta obtener la textura deseada.
  3. Preparar la polenta siguiendo las instrucciones del fabricante, añadir una pizca de sal y de cúrcuma.
  4. Cuando la polenta esté en su punto, rellenar los moldes de plan o vasos pequeños. Dejar enfriar.
  5. Servir la crema verde con el flan de polenta y decorar generosamente con la salsa de tomate.