La intolerancia a la lactosa en los adultos no es ni una enfermedad ni una anomalía es algo natural en los mamíferos

Aunque las cifras varían según las fuentes, se puede considerar que al menos las tres cuartas partes de la población mundial (75%) no es capaz de digerir el azúcar de la leche, que se llama lactosa. Cuando la lactosa no se puede transformar en el tubo digestivo provoca dolor abdominal y diarreas, esos síntomas se conocen desde 1860.

Las crías (bebés) de los mamíferos son capaces de digerir la leche materna gracias a una enzima que se llama lactasa. Esta enzima ayuda a transformar la lactosa en dos azúcares, la galactosa y la glucosa, que son aceptados por el organismo.

Pasada la edad de lactancia, entre los dos y los cuatro años, la actividad de la enzima lactasa disminuye drásticamente, por lo que la mayoría de las especies animales simplemente no pueden digerir la leche pasada esa fase del crecimiento. La disminución de la digestibilidad de los lácteos no es exclusiva del hombre, todos los mamíferos la sufren: monos, gorilas, perros, cerdos, conejos, ratas han sido estudiados y el diagnóstico es igual al de la especie humana: en la edad adulta la lactasa se reduce en un 90%.

Por eso, la intolerancia a la lactosa, contrariamente a lo que muchos pretenden hacernos creer,  no se puede considerar una enfermedad, ni una anomalía que habría que corregir, ya que es una regla natural de los mamíferos, incluida la especie humana. En realidad, ningún mamífero adulto, ni siquiera los bovinos, ovejas o cabras, es capaz de digerir la leche siendo adulto. El ternero deja de amamantar pasado su periodo de crecimiento por muy buena que esté la leche de su madre, la vaca.

En la especie humana fue lo mismo hasta hace unos 8.000 años, cuando tribus de raza blanca del norte de Europa y también tribus nómadas que practicaban la cría de ganado se acostumbraron a consumir leche ya que era un alimento que tenían a mano.

En los años 60, la ciencia médica empezó a analizar este problema en las poblaciones de raza blanca de América del Norte que son de origen europeo. La deficiencia en lactasa se denominó hipolactasia, como si fuera un problema de salud, algo que falta. Treinta años más tarde, gracias a otros estudios que cubrían poblaciones de otras poblaciones se tuvieron que rendir a la evidencia que la anomalía es justo lo contrario, la persistencia de un índice alto de lactasa en la edad adulta.

La tolerancia a la lactosa ¿es una mutación genética?

No es suficiente consumir lácteos para mantener un índice alto de lactasa. Sólo las poblaciones que descienden de las tribus que criaban ganado tienen la capacidad de asimilar los lácteos en edad adulta, lo que no es el caso de la mayor parte de la población mundial. Las multinacionales del sector lechero se empeñan en que la población local de los países en los que esa mutación genética no existe consuma productos lácteos porque dicen, es indispensable para luchar contra la osteoporosis, aunque no sea necesario ya que poblaciones que no consumen lácteos de forma tradicional no tienen un mayor índice de osteoporosis si no todo lo contrario. La industria ha inventado los lácteos in lactosa para convencernos de seguir alimentándonos con leche siendo adultos. Nos podemos preguntar si ¿es natural y realmente necesario?.

La proporción de las personas con intolerancia a la lactosa varía dependiendo del país en donde residen. En países como Finlandia o los Países Bajos, donde la tradición ganadera es ancestral, la tolerancia a la lactosa es muy alta, más del 80%. Pero a medida que se va hacia el sur, el número de personas con intolerancia aumenta. En Sicilia el número de personas con intolerancia roza el 90%, en las personas africanas el número de intolerantes es de más del 75% y en Asia roza el 100%, mismo porcentaje que en los indios de América del Norte. En América Latina habría entre un 60 y 75% de personas con intolerancia. En España habría entre un 15 y 30% de personas con intolerancia.

Conclusión:

  • La intolerancia a la lactosa no es una enfermedad ni una anomalía, es algo normal en los mamíferos.
  • Los seres humanos somos animales mamíferos.
  • Las personas que toleran la lactosa lo serán cada vez menos con la edad, lo que es normal.
  • Lo natural en los mamíferos es dejar de alimentarse con leche al terminar el período de crecimiento.
  • Muchas personas con intolerancia no se dan cuenta hasta que tienen síntomas evidentes.

Leer más sobre la intolerancia a la lactosa.

Fuente:

“Lait, mensonges et propagande” Thierry Souccar.

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