El Hospital universitario de Grenoble experimenta un tratamiento innovador [1] para tratar la inflamación y lo están aplicando en enfermos de Crohn. Se trata de una técnica de estimulación del nervio vago que ya se ha usado para tratar otras enfermedades como la enfermedad de Parkinson o la epilepsia. Se trata de implantar un electrodo en el cuello conectado a un estimulador eléctrico subcutáneo. El nervio vago juega un papel importante en la regulación del corazón y también en la digestión. El objetivo de esta técnica es evitar las drogas inmunosupresoras y sus efectos secundarios; la neuroestimulación vagal podría revolucionar el tratamiento de las enfermedades crónicas del intestino aunque aún faltan algunos años para confirmar su eficacia.
Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) afectan, a menudo, a personas jóvenes y se caracteriza por lesiones del tracto gastrointestinal (incluyendo úlceras), causando dolor abdominal, diarrea, heces con sangre, pérdida de peso, síntomas extra-digestivos (piel, ojos, articulaciones) y, en la enfermedad de Crohn, también lesiones anales. Los fármacos anti-TNF alfa son muy eficaces pero pueden tener efectos importantes secundarios, a veces graves.
Los nervios vagos (derecho e izquierdo) son los nervios más largos del cuerpo. Sirven de enlace entre el cerebro y muchos órganos del cuerpo, particularmente el tracto gastrointestinal. Son nervios mixtos que, en un 80%, transmiten información desde el intestino al cerebro, y las fibras eferentes (20%), que nacen en el cerebro (tronco cerebral), vehiculan información desde el cerebro hasta el sistema digestivo para, en particular, estimular la motilidad de la secreción de ácido del estómago y del tracto digestivo.
La estimulación del nervio vago se podría utilizar por sus efectos anti-inflamatorios (anti-TNF). El equipo del Profesor Dr. Bruno Bonaz, de la Clínica Universitaria de Hepatogastroenterología, ha desarrollado un modelo de neuroestimulación vagal experimental que se ha mostrado eficaz en el modelo de enfermedad de Crohn en ratones.
Desde hace unos años se está estudiando su efecto en pacientes con enfermedad de Crohn activa. El Dr Dominique Hoffman, neutrocirujano, se encarga de implantar los electrodos a los pacientes. El electrodo se coloca bajo la piel, debajo de la clavícula izquierda. Sólo un reducido número de pacientes tienen el implante, aunque no ha tenido el mismo resultado en pacientes en los que se les puso el implante en el momento grave de la enfermedad, los resultados son esperanzadores. El primer paciente, recibió el implante en 2012 y está actualmente en remisión clínica con cicatrización de las lesiones digestivas. Es el único equipo médico en el mundo que utiliza esta técnica para el tratamiento de las EII.
“Es una demostración práctica de que nuestro vientre actúa como un segundo cerebro”, afirma el Dr Boraz. [2]
Prueba que la enfermedad de Crohn está asociada con un tonus del nervio vagal bajo. Sabiendo que la relajación, la hipnosis o la meditación aumentan el tono, en opinión del investigador, es evidente el papel que juega el estrés en esta enfermedad.
Se cree que la neuroestimulación vagal podría ser aplicada para tratar otras enfermedades inflamatorias crónicas, como la poliartritis reumatoide y otras patologías como la psoriasis, íleo post-operatorio, síndrome del intestino irritable, rectocolitis hemorrágica, etc.[3]







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