La imagen idílica que podemos tener de la ganadería es pura fantasía. La realidad es bien diferente, los casi 80kg de carne que, de media, cada persona que vive en un país desarrollado consume al año necesitan de granjas gigantescas y una producción masiva: miles de pollos que viven hacinados sin nunca ver la luz, terneros sacrificados en cadena, vacas preñadas y ordeñadas hasta que exhaustas deben ser sacrificadas, cerdos que viven en pocilgas tan pequeñas que no pueden ni moverse, montañas de cajas de antibióticos y jeringuillas para animales enfermos.

¿Nos paramos a pensar alguna vez si la carne y los lácteos que consumimos son saludables?

No son los microbios los que enferman a los animales de la granja sino que los animales se enferman como consecuencia del sistema de explotación masiva donde caen enfermos con gran facilidad y son tratados de forma sistemática con antibióticos u otras sustancias farmacológicas, incluso como prevención de la enfermedad. Los veterinarios recetan y venden los antibióticos incluso sin ver los animales.

¿Cómo consiguen los ganaderos una mayor producción, una mayor rentabilidad, con precios de venta al público cada vez más bajos?

80 a 90% de la carne que se encuentra en el comercio es industrial. La mayoría de la carne consumida es de mala calidad, producto de granjas masificadas en la que los animales no disponen de condiciones de bienestar necesarias para crecer de forma saludable.El sistema de cría de terneros en batería a los que se les da un régimen artificial para que en 3 meses hayan adquirido el peso rentable para ser sacrificados. Conseguir un buey de peso adulto en un año, en lugar de en dos o tres que sería lo natural.

¿Qué es la antibiorresistencia?

Cuando las bacterias atacan un organismo pueden disminuir considerablemente la capacidad de su sistema inmunitario, por eso se utilizan los antibióticos, para eliminarlas. Puede suceder que una de esas bacterias resista y sobreviva, entonces va a reproducirse y a propagarse por todo el organismo. La nueva cepa será antibiorresistente.

La situación actual es mucho más grave que hace 10 años, con bacterias muy resistentes y, en la actualidad ya existe alguna bacteria para la que no se cuenta con ningún tratamiento eficaz.

Leche y antibióticos

Las granjas de cría masiva utilizan hormonas de crecimiento para aumentar la producción de leche. Las vacas no comen hierba, no salen al aire libre, sólo comen alimentos concentrados para que produzcan más. Las vacas a los 6 años tienen el hígado enfermo y mueren a los 7 u 8 años. Mientras que una vaca criada de forma natural, al aire libre, pastando en un prado, comiendo hierba fresca puede llegar a vivir más de 25 años. Las vacas lecheras producen de forma natural un máximo de 14 litros diarios de leche y ahora algunas razas producen de 40 a 50 litros.

La mayoría de las vacas lecheras de granjas masivas sufren de alguna enfermedad. La presencia de antibióticos en la leche cruda indica, a menudo, que la vaca ha seguido un tratamiento contra una mastitis (inflamación de las mamas) ya que la penicilina es el antibiótico más frecuente utilizado en el tratamiento de la mastitis.

La leche y sus derivados son, además, un importante trasmisor de cepas de bacterias multi-resistantes.

Una”dosis diaria de antibióticos” está garantizada si seguimos una dieta rica en proteínas animales

El hombre consume antibióticos en exceso, pero también las vacas, los pollos, los cerdos, los conejos los consumen… los residuos se tiran al agua y a los terrenos agrícolas, los excrementos de los animales tratados van a la tierra y son filtradas hasta las aguas subterráneas. Carnes rojas, aves, pescados de acuicultura, huevos, leche, mantequilla, queso, crema, yogur… Sin saberlo parece que tomamos a diario una dosis de antibióticos. A pequeñas dosis, los antibióticos utilizados en uno de esos animales no presentan riesgos para la salud, pero ¿qué ocurre cuando diversas trazas de antibióticos y de otros productos químicos presentes en los alimentos que comemos se combinan en nuestro organismo con otros productos farmacológicos y nuestro modo de vida (agua potable tratada con productos químicos, aire contaminado, frutas y vegetales tratados con pesticidas y fertilizantes químicos, productos cosméticos que son también  un cóctel químico….)?

La banalización de los antibióticos en la cría animal

Los países que cuentan con una reglamentación en materia de antibióticos de uso veterinario, se exige que una vaca tratada con antibióticos debe estar claramente identificada. Bajo la pena de una importante multa, el productor lechero debe continuar a ordeñar el animal pero la leche debe tirarse hasta que no hay rastros de medicamentos. Si los antibióticos están presentes en la leche, los transformadores no pueden utilizarla para fabricar yogur o quesos.

A pesar de la legislación, según un reportaje difundido en la televisión francesa (“Les antibiotiques pour les animaux d’élevage”), sólo el 4% de los animales de granja no están tratados con antibióticos. El 96% de las aves, ganado bovino, cerdos, etc. Destinados a la alimentación humana son tratamientos con antibióticos (para prevenir, o sea cuando no están enfermos). La mayoría de los ganaderos que no usan medicamentos sobreviven como pueden, hacen una cría ética por convicción ya que la producción que consiguen no les compensa económicamente.

“Suministrados en gran cantidad a los animales de granja, los antibióticos favorecen el desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos. Los consumidores que ingieren su carne o leche sufrirán las consecuencias”, según el profesor Andremont, gran especialista de antibiocorresistencia, “Francia está en una situación casi catastrófica”.

¿Cómo podemos contaminarnos de bacterias resistentes a los antibióticos?

No sólo podemos intoxicarnos consumiendo carne u otros alimentos, también manipulando los alimentos, conservándolos en la nevera. La carne corriente puede estar contaminada y, si no se tienen las precauciones sanitarias indispensables, los gérmenes pueden ser trasferidos a las superficies de nuestra cocina, platos, cubiertos, a nuestras manos… Cuando la carne se cuece a altas temperaturas dichas  bacterias se matan pero ya pueden haber contaminado nuestro entorno y nuestro organismo.

En 2011, más de 2.000.000 de personas fueron contaminadas por bacterias multi-resistentes que provocaron 25.000 muertes en EE.UU. Cifras similares se dieron en Europa.

Un informe publicado el pasado 17 de noviembre en la revista científica The Lancet Infectious Diseases examina exhaustivamente la amenaza mundial de la resistencia a los antibióticos y sostiene que es indispensable una acción internacional coordinada para combatir lo que denomina como un peligro urgente para la salud de las personas. El informe se publicó al día siguiente en el Día Europeo del Uso prudente de los antibióticos y se difundió ampliamente durante la semana organizada por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos de América, cuya campaña se conoce como ‘Get Smart About Antibiotics Week‘.

La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias desarrollan mecanismos para soportar los medicamentos que se utilizan para luchar contra la infección. En las últimas décadas ha habido un importante aumento del uso de antibióticos a través de la medicina humana, veterinaria y la agricultura. La ausencia de controles adecuados del uso de los medicamentos en la medicina veterinaria, directrices de tratamiento y las consecuencias para los pacientes, ha dado lugar a un enorme aumento mundial de la resistencia a los antibióticos.

Muchos estudios muestran que la resistencia bacteriana está aumentando rápidamente en todo el mundo, con un especial  aumento de las infecciones en países con una mayoría de habitantes con bajos recursos. En dichos países, los medicamentos son costosos y están fuera del alcance de muchos enfermos, el aumento de la mortalidad entre los recién nacidos es una de las consecuencias más graves.

Este informe destaca, por primera vez, el vínculo entre el uso excesivo de los antibióticos en la agricultura y ganadería y sus consecuencias en la salud humana. Demuestra que cualquier aumento de la resistencia a los antibióticos en los animales de granja tendrá un impacto negativo sobre el bienestar animal, dejando algunas enfermedades sin tratamiento adecuado, y lo que es más grave, dichas enfermedades pueden propagarse con mayor facilidad a los seres humanos, con el consiguiente impacto en la productividad de alimentos y en la salud de las personas.

La resistencia bacteriana se puede definir en tres grandes categorías:

  • las enfermedades duran más y tienen un mayor índice de fallecimientos
  • el tratamiento de dichas enfermedades tienen unos costos más elevadas
  • la resistencia a los antibióticos impide realizar tratamientos quirúrgicos o quimioterapia con la conciencia del agravamiento del estado del enfermo.

El uso excesivo de antibióticos es una de las causas de la resistencia. El consumo mundial sigue aumentando, ayudado por el hecho de que muchos de los antibióticos siguen siendo baratos y disponibles sin receta en muchos países. Otra de las causas es el consumo indirecto de los antibióticos a través de los vegetales, pescado y carnes en los que se han utilizado medicamentos antibacterianos para mejorar la productividad.

El uso de los antibióticos en medicina veterinaria, para favorecer el crecimiento y la prevención de enfermedades en la agricultura, acuicultura y ganadería es también un dato muy importante. A ese respecto, el uso de antibióticos en la cría de animales de granja está muy poco regulado en todo el mundo. Por ejemplo, el 80% de las ventas totales de antibióticos en los EE.UU. está destinado al tratamiento animal.

Los antibióticos se utilizan en la cría de animales de granja y en las piscifactorías por razones comerciales, para conseguir una mayor productividad y así pescado, carne y leche más baratos. Los sistemas de cría intensiva, con condiciones antihigiénicas, masificación de los animales, conlleva inevitablemente un mayor número de animales enfermos. Es la razón por la que los productores utilizan de forma masiva los antibacterianos y otros medicamentos. En la mayoría de los países, la falta de acción gubernamental, demuestra un mayor interés de lo comercial que de la salud pública.

El informe recomienda una disminución progresiva del uso de antibióticos en la cría de animales de granja, acuicultura y agricultura. La mejora de los condiciones de la cría animal es fundamental para disminuir el uso de los medicamentos. Los antibióticos sólo deben ser utilizados cuando sea necesario. “Sin un tratamiento eficaz de las enfermedades graves, la mortalidad y la morbilidad se incrementarías con efectos negativos sobre el bienestar animal. La  productividad y la economía ligada a la cría de animales para la producción de alimentos también tendrán se verán afectadas.” Eso conllevará un impacto negativo en la producción de alimentos y en la salud humana.

 

Nuestra salud está en juego.
Invertir la tendencia es cosa nuestra.

 Nuestro bien más precioso es nuestra salud:
Para que tener buena salud
tenemos que asegurarnos de consumir alimentos sanos.

Disminuye el consumo de proteínas animales

Prefiere los alimentos de cultivo o de cría 100% ecológica.

Apoya a aquellos agricultores y ganaderos
que respetan nuestro medio ambiente y nuestra salud.

 

Fuentes:

“Antibiotic resistance—the need for global solutions”  The Lacet Infectious Diseases Commission, Ramanan Laxminarayan, Adriano Duse y otros (17 noviembre 2013)
“No steak”, Aymeric Caron, Periodista
“Viande, alerte aux antibiotiques”, documentaire de France TV, France5 (24 novembre 2013).

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