Los seres humanos son los únicos mamíferos que siguen bebiendo la leche después de terminar la lactancia materna como bebés. Aunque según las fuentes el porcentaje es distinto, entre un 62% según Paul Sherman de la Universidad de Cornell, y un 75% de la población mundial, según otras fuentes,  es intolerante a la lactosa o sea es incapaz de digerir el azúcar de la leche (principalmente de vaca).

¿Qué nos dicen las cifras?

Las diferencias entre zonas geográficas son muy importantes, van del 2% de la población de Dinamarca al 100% de los oriundos de Zambia.

Es normal que la cantidad de la enzima lactasa vaya disminuyendo con la edad, pero ciertas razas o zonas étnicas son capaces de generar más lactasa que otros. Según un artículo publicado en mayo de 2002 en el “American Family Physician” la deficiencia en lactasa varía según los  grupos étnicos, variando de prácticamente el 100 por ciento de los asiáticos e indios americanos, el 60 a 80 por ciento de las personas de raza negra y el 50 al 80 por ciento de los latinos. Por el contrario, sólo hasta el 15 por ciento de las personas con ascendencia del norte de Europa tienen síntomas de intolerancia a la lactosa.

Según estudios más recientes, sigue siendo difícil determinar el número de personas con intolerancia a la lactosa. En 2010, durante el Consensus Development Conference on Lactose Intolerance and Health del NIH, se dijo que algunas estadísticas sobre intolerancia a la lactosa pueden estar incompletas o ser inexactas.

Aunque la intolerancia a la lactosa no es ni una enfermedad ni una anomalía, en la  conferencia se explicó que muchos estudios sobre el tema han utilizado informes libres con una base incompleta. Es importante tener en cuenta que muchas personas a las que se diagnostica malabsorción de lactosa no tienen intolerancia clínica a la lactosa sino que padecen dolencias cuyos efectos incluyen la intolerancia a los lácteos, como el síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca. Por otro lado, no todas las personas de determinadas etnias experimentan los síntomas a la misma edad ni con el misma intensidad por lo que pueden pasar prácticamente desapercibidos en muchos casos hasta que el grado de intolerancia es importante.

Teorías sobre la intolerancia a la lactosa

No está claro si las poblaciones que toleran mejor los productos lácteos pueden hacerlo porque sus cuerpos se han adaptado al consumo de productos lácteos o porque sus cuerpos mantienen la producción de lactasa independientemente de la dieta. Investigadores de la Universidad de Cornell  barajaron la hipótesis que intolerancia a la lactosa está ​​relacionada con la adaptación de los grupos de población a su entorno. Según ese estudio, los grupos étnicos con antepasados ​que vivían de la producción de ganado vacuno, ovino o cabrío, principalmente en Europa, pueden digerir la leche mejor que aquellos con antepasados ​​de zonas que no han tenido tradición ganadera, como Asia y África. Sus poblaciones de adaptaron al consumo de lácteos a través de la evolución que duró muchos años, ya que era un alimento que tenían a su alcance. Esta es una circunstancia excepcional de cómo una evolución cultural (la cría de ganado) influyó en la evolución genética del ser humano.

Sin embargo, aquellas zonas del planeta muy frías o muy calientes en las que debido a las condiciones climatológicas no es posible la cría de ganado de forma intensiva, o porque los animales sufrían enfermedades que diezmaban sistemáticamente el número de cabezas antes del siglo XX, no han desarrollado la capacidad de mantener la enzima lactasa más allá de la infancia y son intolerantes a la lactosa.

Es paradoxal lo que sucede en determinadas zonas de Africa y Medio Oriente donde poblaciones vecinas tienen índices de tolerancia o intolerancia que pueden ser opuestos. Según el biólogo Paul Sherman, la explicación puede ser el nomadismo. Cuando hay habitantes que toleran la lactosa pero viven en zonas donde la mayoría de la población no puede digerir la leche es porque provienen de grupos nómadas, que estaban habituados a desplazar con ganado en busca de agua o para buscar zonas con temperaturas más clementes. Es similar a lo que sucede en Asia.

El estudio de Sherman concluye que los adultos de Europa pueden beber leche porque sus antepasados ​​vivieron en la producción lechera y se produjeron mutaciones genéticas que mantienen la lactasa en la edad adulta. La investigación, dijo Sherman, es un ejemplo de la medicina darwiniana, un nuevo campo interdisciplinario de la ciencia que se realiza un análisis evolutivo de la salud.

 

Leer más sobre la Intolerancia a la lactosa en esta web:

“Qué son los lácteos”

“Intolerancia a la lactosa”

“La intolerancia a la lactosa no es ni una enfermedad ni una anomalía”

 

Fuentes:

(imagen)    “Pintura Rupestre” Wikipedia
(1)    “Lactose intolerance seems linked to ancestral struggles with harsh climate and cattle diseases” Cornell University, 2005, www.news.cornell.edu
(2)    “Lactose intolerance” American Family Physician, 2002, www.aafp.org
(3)   “Lactose intolerance” National Digestive Diseases Information Clearinghose (NDDIC), digestive.niddk.nih.gov
(4)    “Lactose intolerance and health” Consensus Development Conference, NIH, 2010, www.ncbi.nlm.nih.gov
(5)    “Estimated 75% of world’s population lactose intolerant”,2013, http://www.undergroundhealth.com/world-lactose-intolerant/

 

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