El intestino humano es el hábitat natural de una comunidad bacteriana grande y dinámica, constituida por millones de bacterias de al menos 1000 especies diferentes. Se puede decir que la flora intestinal es un órgano más de nuestro cuerpo. A pesar de que una parte sustancial de esas poblaciones bacterianas están aún por describir, la importancia y el efecto de dichas bacterias en la fisiología del huésped y sus patologías ha sido bien documentada.

La flora intestinal,  también llamada microbioto es indispensable para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Funciona en total simbiosis con el intestino, participa en la digestión y en nuestro sistema inmunitario. Su composición varía a lo largo del tubo digestivo y la flora más estudiada es la que que se encuentra en el colon.

Las principales funciones de la microflora intestinal incluyen actividades metabólicas que se traducen en la recuperación de energía y de los nutrientes absorbibles, sus importantes efectos sobre el epitelio intestinal y sobre su estructura, así como su papel fundamental en favorecer la salud humana gracias a su función inmunitaria y en la protección del huésped cuando éste es invadido por microbios patógenos.

La flora intestinal también podría ser un factor esencial en ciertos trastornos patológicos, como el fallo multisistémico de órganos, el cáncer de colon y enfermedades inflamatorias del intestino.

Ciertos investigadores hablan de identidad bacteriana. Una de las características de la flora intestinal es su eficacia individual, debido a que cada persona tiene un único y diverso microbioto. Todavía están estudiando las diferentes especies de bacterias y lo que aportan a la salud humana. En un individuo sano, la flora intestinal suele ser estable a través del tiempo y tiene la capacidad de volver a su estado inicial tras sufrir una perturbación. Sin embargo, a pesar de estar perfectamente adaptada a su huésped, puede desequilibrarse en determinadas circunstancias.

Nuestro intestino nos protege

El intestino es el órgano más importante sobre el plan de la función inmunitaria: aproximadamente el 60% de las células inmunitarias de nuestro cuerpo están presentes en la mucosa intestinal. Por ello, es fundamental cuidar de nuestro sistema digestivo, especialmente de nuestro intestino. En los últimos 10 años se está estudiando la relación que existe entre salud intestinal y el sistema inmunológico en general.

Causas del desequilibrio de la flora intestinal

La flora intestinal es sensible a determinadas modificaciones fisiológicas que afectan el tipo digestivo:

Los medicamentos

Los antibióticos sirven para luchar contra las bacterias patógenas, sin embargo, también atacan a las bacterias buenas de la flora interna. Provocan modificaciones que pueden persistir durante varias semanas e incluso varios años tras un tratamiento.

Otros medicamentos, principalmente aquellos que acidifican el bolo alimenticio como los anti-inflamatorios o los que afectan la digestión intestinal como laxantes, antidiarréicos, tratamientos hormonales, quimioterapias o radioterapias pueden modificar la flora intestinal.

La aparición de problemas intestinales durante un tratamiento médico, a menudo está ligada a un desequilibrio de la flora. Se puede prevenir con el consumo de alimentos ricos en probióticos o, cuando no se toleran los lácteos, se pueden utilizar los probióticos específicos que le recetará su médico.

Infecciones intestinales

Las infecciones intestinales o gripes intestinales suelen presentarse de forma más importante en invierno, se trata de infecciones virales (gastroenteritis por rotavirus). También en verano pero debido a infecciones bacterianas, diarrea del turista o del viajero. En ambos casos son infecciones contagiosas.

Las infecciones intestinales se manifiestan por hinchazón, dolor de vientre y diarreas. La flora fecal se modifica. En estos casos se suele recomendar el uso de alimentos fermentados, ricos en probióticos  o el consumo de complementos probióticos, en forma de cápsulas o sobres.

Las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas

Actualmente se está investigando el papel que la salud de la flora intestinal juega en la permeabilidad intestinal (síndrome de intestino permeable) y cómo eso se relaciona con algunas enfermedades autoinmunes. Las enfermedades inflamatorias intestinales crónicas incluyen la enfermedad de Crohn y la rectocolitis hemorrágica. Se caracterizan por una flora intestinal menos diversificada y un aumento de especies que, en un individuo sano, son las menos dominantes. Dichas especies bacterianas minoritarias son conocidas por favorecer la inflamación. Que sea la causa de la enfermedad o una consecuencia de la misma, ese desequilibrio persiste en fase de remisión, perturba gravemente el funcionamiento de la mucosa intestinal y necesita ser reequilibrado.

La alimentación factor de equilibrio y de desequilibrio

La alimentación puede afectar el equilibrio de la flora intestinal. Por ejemplo, está demostrado que una alimentación rica en grasas animales y azúcares aumenta la proporción de especies minoritarias que resultan más dañinas para el intestino.

  • Aumentar la ingesta de fibras solubles suaves para el intestino: cereales de avena, harina de avena, cebada … Reducir el consumo de fibra insoluble irritantes: el salvado de trigo y bayas. Sustituir el pan blanco y arroz blanco por pan de masa fermentada orgánica y cereales integrales.
  • Reducir las grasas porque estimulan las contracciones del intestino. Reemplazar las carnes, vísceras, mariscos, por pescado y aves de corral, huevos y proteínas vegetales como las legumbres.
  • Evitar el uso excesivo de azúcar y de carne ya que promueven fermentaciones intestinales. Preferir el azúcar moreno o la miel.
  • Limitar los alimentos que pueden causar hinchazón, los que contienen una gran cantidad de fructosa (manzanas con su piel, higos y dátiles).
  • Evitar las bebidas excitantes como el café, té, alcohol y chocolate, reemplazar por la achicoria, tisanas, té blanco.
  • Sustituir la leche animal por bebidas vegetales de almendras, de avena o arroz.
  • Evitar las especias picantes, favorezca el uso de hierbas aromáticas.
  • Comer verduras crudas al inicio de todas las comidas.
  • Comer a horas regulares, masticar y no saltarse las comidas.
  • Beber agua con frecuencia durante el día.

Consumir probióticos y prebióticos puede ayudar a compensar los desequilibrios relacionados con los estados patológicos. Ayudarán a regular el tránsito intestinal que es, en general, prueba de un buen funcionamiento del intestino y de su flora. Los probióticos y prebióticos son conocidos por tener un papel en la prevención o el tratamiento de algunas enfermedades.

 

Fuentes:

  1. “Gut microbiota in health and disease”, Sekirov I, Physiological Reviews, julio 2010
  2. Effets des probiotiques et prébiotiques sur la flore et l’immunité de l’homme adulte“, Agence française de sécurité sanitaire des aliments (Afssa), febrero 2005
  3. “Probiotics, prebiotics and synbiotics”, Michael de Vrese, J. Schrezenmeir, Food Biotechnology, Advances in Biochemical Engineering/Biotechnology, Volume 111, 2008, pp 1-66
  4. “Gut flora in health and disease”Guarner FMalagelada JR., Larner 2003, PubMed US National Library of MedicineNational Institutes of Health
  5. “Probliotiques et Prébiotiques”, World Gastroenterology Organisation, 2008

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