Desde la más tierna infancia, muchos problemas de salud empiezan en nuestro sistema digestivo y pueden ser provocados o agravados por lo que comemos. El buen funcionamiento de nuestro intestino es fundamental para nuestra salud, por lo que es indispensable que lo mimemos y lo cuidemos todos los días dándole el mejor combustible posible. Somos lo que comemos.

Consumo de lácteos y trastornos y enfermedades del sistema digestivo:

Indice:

  1. Candidiasis crónica
  2. Celiaquía (Enfermedad celíaca, intolerancia al gluten) 
  3. Cólico infantil
  4. Colitis ulcerosa
  5. Diarrea ocasional
  6. Esofagitis eosinofílica
  7. Enfermedad de Crohn
  8. Estreñimiento en adultos
  9. Estreñimiento infantil crónico
  10. Fisura anal
  11. Gastritis
  12. Gastritis eosinofílica
  13. Gastroenteritis eosinofílica
  14. Síndrome de intestino permeable (Permeabilidad intestinal)
  15. Proctocolitis alérgica (colitis alérgica, colitis hemorrágica, proctocolitis infantil inducida por proteína dietética, proctocolitis hemorrágica)
  16. Síndrome del intestino irritable
  17. Úlcera de estómago y úlcera péptica
  18. Vientre hinchado / Distensión abdominal

 

Candidiasis crónica:

Candida es una levadura que vive en el colon, sirve de alimento a bacterias buenas que ayudan a nuestro cuerpo para mantenernos sanos. Si estas bacterias buenas se ven comprometidas por el uso de antibióticos, anticonceptivos orales, esteroides, una enfermedad prolongada, eventos estresantes de la vida, mala alimentación…, nuestro sistema digestivo se desequilibra y puede producirse un crecimiento excesivo de Candida,  lo que se conoce como Candidiasis crónica, que puede provocar numerosos problemas en la salud. La insuficiencia suprarrenal, diabetes y otras enfermedades también han sido citadas como factores que fomentan la candidiasis.  Para crecer, la bacteria  Candida provoca, a menudo, un mayor deseo de consumir ciertos alimentos que le sirven de alimento, como el azúcar, la levadura y productos derivados de la leche de vaca. Con el tiempo, la infección de Candida puede traspasar la pared intestinal y pasar al torrente sanguíneo pudiendo causar depresión, apatía, fatiga extrema durante el día y una sensación de ‘resaca’ por la mañana.[1]

Celiaquía – Enfermedad celíaca:

Se asocia intolerancia a la lactosa con enfermedad celíaca no diagnosticada y suele ser temporal. La mayoría de las personas con enfermedad celíaca que han sido correctamente diagnosticadas y han estado siguiendo una dieta estricta sin gluten dejan de tener problemas con la lactosa.

Cólico infantil:

El cólico del lactante es el nombre más habitual del llanto prolongado en los bebés. A pesar de que la fisiopatología de este comportamiento angustiante del bebé aún no se ha dilucidado, se han publicado numerosas teorías sobre sus posibles causan, incluso con enfoques contradictorios. En algunos lactactes alimentados con fórmula, se ha indicado que la causa de los cólicos puede ser la intolerancia a la leche de vaca. Algunos estudios han sugerido que una dieta de eliminación, sustituyendo la fórmula de leche de vaca por una fórmula a base de soja o de proteína-hidrolizada, puede aliviar los síntomas del cólico infantil en un porcentaje significativo de casos. En estos niños, la reintroducción de una dieta con proteínas de leche de vaca, por lo general, provoca un recrudecimiento de las crisis de llanto. Los bebés que responden a la dieta de eliminación suelen tener una historia familiar de alergia y, con frecuencia, otros signos de intolerancia a la proteína de la leche de vaca aparecen en las siguientes semanas o meses. [2]

Colitis ulcerosa:

Uno de los problemas que pueden existir cuando se padece Colitis Ulcerosa es alergia o intolerancia a algunos alimentos. Los pacientes con patrones alérgicos o intolerancia a los productos lácteos, incluyendo intolerancia a la lactosa, pueden ver agravada su enfermedad si continúan consumiendo esos alimentos, por lo que se recomienda eliminar completamente los lácteos de la dieta y todos aquellos alimentos por los que se ha constatado sensibilidad. [3]

Estudios con pacientes de enfermedades autoinmunes han demostrado que un factor clave en todas esas enfermedades graves también puede ser un crecimiento excesivo de Candida. (Ver “Candidiasis crónica“).

Diarrea ocasional:

Tener diarrea de forma ocasional no tiene por qué ser motivo de preocupación. Las causas pueden ser muy diversas, desde una gripe intestinal hasta una comida o un alimento que nos sentó mal. Es importante restablecer el funcionamiento normal de nuestro intestino siguiendo una dieta astringente y evitando aquellos alimentos que pueden empeorar los síntomas: todos los lácteos (leche, mantequilla, helados, natillas), el gluten, café, cítricos, tomate, alimentos procesados, salsas y otros alimentos irritantes, deben evitarse cuando se tiene diarrea aunque esta no sea causada por la intolerancia a la lactosa La única excepción sería el yogur por su efecto probiótico.

Esofagitis eosinofílica:

La esofagitis eosinofílica (EE) es una conocida afección crónica alérgica/del sistema inmunológico. Las personas que padecen de EE tienen inflamación del esófago. La mayoría de esas personas tienen antecedentes familiares de alergias, siendo las alergias alimentarias una de sus principales causas.  Los principales alérgenos que provocan EE son los lácteos, huevos, soja y trigo. Sin embargo, a menudo dichas alergias no pueden ser identificadas mediante las pruebas de alergia convencionales (cutáneas, parches o análisis de sangre). Eso es debido a que la mayoría de las reacciones alérgicas de esta enfermedad son retardadas debido al funcionamiento del sistema inmunológico del paciente. En la mayoría de los casos, cuando se retira de la dieta el alimento que provoca la alergia, los síntomas mejorar generalmente en un par de semanas. [9]

Enfermedad de Crohn:

La enfermedad de Crohn es una enfermedad autoinmune, de origen desconocido, que afecta miles de personas en los países que siguen la dieta occidental y causa inflamación y úlceras en cualquier parte del sistema digestivo, desde la boca hasta el ano, provocando dolor, hemorragias y diarreas muy frecuentes. El revestimiento interno del intestino se daña y se producen otros efectos colaterales de la enfermedad, más o menos graves, afectando a otras partes del cuerpo (sequedad ocular, dolor articular en rodillas y piernas, problemas de cicatrización, cáncer de colon, etc.). Se barajan diversas hipótesis, pero la mayoría de los científicos creen esta enfermedad se produce con la combinación de varios factores: problemas del sistema inmunológico, predisposición genética, factores ambientales.[4] Una de las teorías, es la presencia de la bacteria Mycobacterium paratuberculosis que libera una molécula que previene que un tipo de glóbulos blancos maten las bacterias de E. coli que se encuentran en el cuerpo. El E. coli es conocido por estar presente en el tejido enfermo de Crohn en mayor número. Esta bacteria podría pasar al hombre a través de los lácteos mal o no pasteurizados.[5]

Por otro lado, muchas personas con enfermedad de Crohn desarrollan intolerancia a la lactosa y a la proteína de la leche. Por lo que los productos lácteos pueden provocar brotes y agravar la enfermedad.

Estreñimiento infantil crónico:

Ya en 1954, la revista Pediatric Clinics of North America, documentó que el estreñimiento infantil crónico podía ser causado por intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Los bebés que lo sufren, además, suelen presentar otros síntomas como mucosidad nasal excesiva, eczema o sibilancias. Como consecuencia del estreñimiento, algunos bebés pueden acabar sufriendo fisuras anales. Desde entonces, numerosos estudios han confirmado la relación entre el estreñimiento infantil y la intolerancia a la proteína de la leche. [6]

Estreñimiento en adultos:

Aunque no hay estudios que lo prueben científicamente, muchas personas afirman que el consumo de queso agrava el estreñimiento.

Fisura anal:

Se produce con una frecuencia muy alta en bebés y niños pequeños con alergia a la proteína de la leche de vaca debido a las diarreas frecuentes o estreñimiento crónico.[7] También las pueden sufrir personas con Enfermedades Inflamatorias Intestinales, como consecuencia de múltiples deposiciones ácidas (diarrea) y/o de episodios de estreñimiento.

Gastritis:

La gastritis es un trastorno digestivo causado por la inflamación de la mucosa gástrica, el revestimiento del estómago. La erosión de dicha mucosa provoca que los ácidos digestivos causen quemazón y dolor. Uno de los orígenes de la gastritis es por infección de la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori).  Muchos de los síntomas de la gastritis son similares a los síntomas causados por las úlceras de estómago y, aunque la gastritis tiende a afectar únicamente el estómago (en oposición a las úlceras que también pueden dañar las partes de los intestinos y el esófago), la gastritis crónica puede ser incluso más grave que las úlceras, provocando malabsorción, anemia o incluso cáncer de estómago.

La gastritis también puede ser inducida por reflujo biliar, anemia perniciosa (una anemia autoinmune B12), o intolerancias alimentarias. La intolerancia al  gluten, en particular, puede estar asociada con la gastritis; las personas celíacas son propensas a sufrir gastritis. La causa de la enfermedad también puede estar ocasionada por intolerancia a otros alimentos como a los productos lácteos, soja, maíz, huevo, levadura, frutos secos u otros cereales y semillas.

Durante años, los médicos han estado recomendando a sus pacientes con gastritis y úlcera que bebieran mucha leche, con el objetivo de recubrir el estómago y ayudar a bloquear los efectos de los ácidos; sin embargo, el punto de vista médico ha cambiado. Los expertos creen ahora que el calcio y las proteínas de la leche estimulan la producción de más ácido y pueden empeorar los síntomas de gastritis. [8]

Gastritis eosinofílica:

Se trata de una enfermedad rara y, como muchas otras enfermedades raras, de difícil diagnóstico. Su prevalencia y su incidencia son desconocidas ya que existen muy pocos casos diagnosticados de esta enfermedad. A menudo, las personas las sufren durante uno o varios años antes de obtener un diagnóstico claro.  Se cree que es una enfermedad provocada por una reacción de hipersensibilidad (alergia o intolerancia a algunos alimentos). Los síntomas más habituales son náuseas, vómitos, hinchazón del abdomen, dolor abdominal y pérdida de peso. [10] Los alimentos alérgenos más comunes (leche, huevo, gluten, marisco, pescado y frutos secos) consumidos por separado o como un ingrediente de productos procesados, incluso en cantidades ínfimas (“trazas”) pueden provocar reacciones de hipersensibilidad.

Gastroenteritis eosinofílica:

La gastroenteritis eosinofílica es un trastorno inflamatorio del tubo digestivo, los pacientes sufren de dolor abdominal, náuseas, vómitos, saciedaz precoz, diarrea, pérdida de peso o ascitis. Se cree que es una enfermedad provocada por una reacción de hipersensibilidad (alergia o intolerancia a algunos alimentos). Se conocen muy pocos casos y, aunque puede aparecer a cualquier edad, parece ser más frecuente entre los 30 y 50 años. Su pronóstico no es grave. Cuando aparece en bebes y niños pequeños, la gastroenteritis eosinofílica se resuelve suprimiendo la leche de la dieta.[11] Otros alimentos también pueden actuar como desencadenantes de esta enfermedad: soja, gluten, cacahuetes, frutos secos, pescados y mariscos. La dieta de eliminación consistente en evitar los alimentos que más comúnmente causan hipersensibilidad se utiliza para ayudar a su diagnóstico y tratamiento. [12]

Proctocolitis alérgica:

La Proctocolitis Alérgica (PA) es una enfermedad inmune que provoca trastornos gastrointestinales, la sufren bebés y niños muy pequeños, suele aparecer en los dos primeros meses de vida.  Aunque proteínas de ciertos alimentos como la soja, también están implicados, el antígeno más frecuente asociado con este trastorno es una intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Esta condición no es fácil de detectar, a menudo se realizan numerosas pruebas hasta que consigue diagnosticarse. Se debe pensar en ella cuando aparecen hebras de sangre en las heces. La mayoría de los casos de PA se producen en niños amamantados en exclusividad, y que reaccionan a las proteínas de la leche de vaca que se excretan a través de la leche materna. El número de casos de este trastorno va en aumento. Para su diagnóstico se requiere una dieta de eliminación. Lo más habitual es que, una vez diagnosticada,  no sea necesario el destete precoz si la madre sigue una estricta dieta sin lácteos.

Esta enfermedad también se denomina : colitis alérgica, colitis hemorrágica, proctocolitis infantil inducida por proteína dietética, proctocolis hemorrágica

Síndrome del intestino irritable:

El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad crónica que interfiere en las funciones normales del colon. A menudo resulta ser un trastorno funcional incapacitante caracterizado por dolor abdominal y desarreglos intestinales como dolores abdominales agudos, hinchazón, estreñimiento y diarrea. La mayoría de los estudios reportan una mayor prevalencia de SII en mujeres que en hombres. El SII es el motivo más frecuente de visita a un especialista del aparato digestivo, justificando alrededor del 30% de todas las visitas a los gastroenterólogos. Las personas con SII tienen un colon más sensible de lo normal, ya que reacciona a estímulos que no molestarían a personas sanas, como al estrés, comidas copiosas, bebidas con gas, medicamentos, algunos alimentos (gluten, lácteos), cafeína y alcohol. El régimen alimenticio más recomendado para estas personas es la dieta baja en FODMAP.

Síndrome de intestino permeable :

Los intestinos están recubiertos de un tejido protector con unas pequeñísimas oberturas que permiten el paso de partículas muy pequeñas para la absorción de los nutritientes, al tiempo que impiden que sustancias de mayor tamaño entren en el torrente sanguíneo y nos intoxiquen o nos enfermen. Cuando alguien tiene este síndrome significa que su permeabilidad intestinal aumenta de manera anormal, debido a que las paredes de su intestino están dañadas. Algunas de las sustancias que pueden pasar a través de las paredes intestinales son proteínas como el gluten, la caseína, malas bacterias y partículas de alimentos no digeridos, así como desechos tóxicos, todo ello puede causar una reacción inmune.[14]

Se sabe que existe una relación estrecha entre el síndrome de intestino permeable y numerosas enfermedades autoinmunes. En los últimos años, el número de casos de enfermedades autoinmunes y de permeabilidad intestinal ha aumentado notablemente. Una de las hipótesis que se baraja es el efecto de los aditivos alimentarios industriales usados ​​comúnmente ya que pueden afectar a la barrera epitelial del intestino. Otros alimentos también agravan este síndrome, principalmente los cereales, las legumbres  (debido a sus antinutrientes) y todos los alimentos que favorecen la inflamación como los lácteos, los azúcares y los aditivos alimentarios industriales, el café, el tabaco y el alcohol.

El intestino permeable no sólo afecta al aparato digestivo sino que tiene numerosos efectos colaterales en todo el organismo, como problemas dermatológicos, respiratorios, neurológicos, hormonales, de las articulaciones, del colon.

Úlcera de estómago y úlcera péptica:

Una de las causas más frecuente de la aparición de úlceras de estómago es la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori). La mayoría de las úlceras se desarrollan en la parte del tubo digestivo situada justo después del estómago llamada duodeno (úlcera péptica), aunque algunas se producen en el propio estómago. Las úlceras pueden causar muchas molestias y, a menudo, provocan acidez y mala digestión. Una pequeña proporción puede dar a complicaciones graves como hemorragias, perforación de la pared intestinal o cáncer. Algunos alimentos parecen aumentar la secrección de ácido en el estómago, pudiendo aumentar el riesgo de úlceras. Uno de esos alimentos es la leche. En los años sesenta se recomendaba tomar leche para contrarrestar los efectos desagradables de las úlceras, sin embargo, los investigadores descubrieron de que a pesar de que la leche alivia el dolor de las úlceras, aumenta la secrección de ácido, retrasando la cicatrización de las úlceras lo que puede acabar agravándolas. El alcohol y el café también provocan aumento de los ácidos gástricos. [13]

Vientre hinchado, distensión abdominal:

Aunque, en algunos casos,  la distensión abdominal puede estar asociada con una enfermead grave, sentir el vientre hinchado después de comer suele estar provocado por una mala digestión de determinados alimentos. Es un problema muy común que afecta a muchas personas que no son capaces de digerir uno o varios tipos de alimentos.

Algunos de los alimentos que suelen provocar distensión abdominal son : Legumbres, cerveza, bebidas con gas, tomates, alimentos a base de harinas con gluten, brócoli, coles y otras crúciferas, cebollas, cebada, centeno, manzanas, alimentos ricos en fructosa, azúcares como el  xilitol , sorbitol y manitol y, por supuesto, los lácteos debido a su contenido en lactosa.

Un gran porcentaje de la población mundial es intolerante a la lactosa en la edad adulta, algunos niños pueden desarrollar intolerancia al azúcar de la leche a partir de los cinco años de edad. Es debido a la deficiencia de un enzima, la lactasa, que ayuda a descomponer los azúcares compuestos de la lactosa y a poderla digerir. Cuando este enzima falta o es insuficiente, la lactosa no se puede ser metabolizada en el intestino delgado y pasa como azúcar compuesto al intestino grueso, allí fermentará provocando exceso de gas lo que inflamará el vientre y causará molestias, dolor, retortijones y/o diarrea.

 

Leer más:

 

Referencias:
[1] “Ulcerative colitis” – Regenerative nutrition
[2] Agostino Nocerino, MD, PhD Chief of Pediatric Oncology, Department of Pediatrics, University of Udine, Italy; member of the American Society of Pediatric Hematology/Oncology, Italian Society of Pediatric Hematology and Oncology, Italian Society of Pediatric Emergency and Urgent Care Medicine, Italian Society of Pediatrics – “Protein Intolerance Clinical Presentation” – Medscape
[3] Arezo Judaki,1 Mohamadreza Hafeziahmadi,2 Atefe Yousefi,3 Mohamad Reza Havasian,3 Jafar Panahi,3 Koroush Sayehmiri,4 and Sajjad Alizadeh3,* – 1Department of Gastroenterology, 2Department of Pathology, 3Student Research of Committee, 4Center for Prevention of Psychosocial Trauma, Ilam University of Medical Sciences, Ilam/ Iran – “Evaluation of dairy allergy among ulcerative colitis patients” (2014) NCBI – Bioinformation
[4] University of Liverpool – “How Bacteria In Cows’ Milk May Cause Crohn’s Disease” (2007) Sciencedaily
[5] Nolan-Clark D1, Tapsell LC, Hu R, Han DY, Ferguson LR. – 1Smart Foods Centre, University of Wollongong, Wollongong, NSW, Australia – “Effects of dairy products on crohn’s disease symptoms are influenced by fat content and disease location but not lactose content or disease activity status in a New Zealand population” (2011) NCBI – Journal of American Diet Association
[6] Iacono G1, Cavataio F, Montalto G, Florena A, Tumminello M, Soresi M, Notarbartolo A, Carroccio A – 1Divisione di Pediatria, Ospedale G. Di Cristina, Palermo, Italy – “Intolerance of cow’s milk and chronic constipation in children” (1998) NCBI – The New England Journal of Medicine
[7] Jirapinyo P, Densupsoontorn N, Kangwanpornsiri C – Department of Pediatrics, Faculty of Medicine Siriraj Hospital, Mahidol University, Bangkok, Thailand – “Anal fissures in infants may be a pathognomonic sign of infants with cow’s milk allergy” (2013) NCBI
[8] “Gastritis Relief: The Key Is to Treat the Root Cause Probiotics have become an integral part of the treatment of gastritis caused by H. pylori, even among many conventional doctors” – (2016) UHN – University Health Daily News.
[9] American Academy of Allergy, Asthma and Immunology – “Esofagitis Eosinofílica (EE)
[10] N. Madroñal Martín, E. Gil Sanz – Centro de Salud Buenos Aires – Argentina  – “Gastritis eosinofílica: a propósito de un caso” (2003) Medifan – Scielo
[11] Orphanet – Enfermedades Raras – “Gastroenteritis eosinofílica”
[12] Gregorio Arellano-Aguilar,* Francisco Ramírez-Arias, José Aguirre-Trigueros,§ Luis Gerardo Domínguez-Carrillo – “Gastroenteritis eosinofílica” (2015) Acta médica Grupo Angeles, México
[13] Cleveland Clinic – “Peptic Ulcer Disease”
[14] Aaron Lernera, , , Torsten Matthiasb, a Pediatric Gastroenterology and Nutrition Unit, Carmel Medical Center, B, Rappaport School of Medicine, Technion-Israel institute of Technology, Michal St, No. 7, Haifa 34362, Israel; b Aesku.Kipp Institute, Mikroforum Ring 2, Wendelsheim 55234, Germany – “Changes in intestinal tight junction permeability associated with industrial food additives explain the rising incidence of autoimmune disease” (2015) Autoinmunity Reviews – Elsevier

 

 

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