Es muy común confundir alergia con intolerancia cuando se trata de los efectos de algún alimento, sin embargo, no son lo mismo. Veamos cuáles son las diferencias.

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La intolerancia alimentaria es una reacción fisiológica anormal, más o menos violenta, frente a un alimento o aditivo ingerido que a la mayoría de las personas no afecta. Puede tener un sólo efecto secundario o varios, dichos efectos pueden ser generales o localizados en un órgano o tejido. La intolerancia alimentaria puede ser innata o adquirida, puede ser temporal o permanente, también puede evolucionar con el tiempo aumentando la sensibilidad al alimento, aunque en algunos casos puede desaparecer con el tiempo.

Se puede desarrollar intolerancia a cualquier alimento en cualquier momento de la vida. Las personas con un intestino frágil son más propensas a tener intolerancias alimentarias. También se puede desarrollar una intolerancia temporal tras seguir un tratamiento médico agresivo como una intervención quirúrgica, o si se sufre alguna enfermedad crónica.

La alergia alimentaria es una reacción inmediata o retardada que se manifiesta con efectos secundarios más violentos que los de la intolerancia, afectando diversos órganos. El sistema inmunitario reacciona fabricando anticuerpos para atacar a la sustancia (denominada alérgeno) que el organismo no puede metabolizar. Cuando una persona hipersensible ingiere un agente alérgeno, su organismo va reaccionar cada vez más rápido y con mayor intensidad a cada nueva exposición. Eso es debido a que el cuerpo crea anticuerpos en el primer ataque. Una reacción alérgica puede llegar a ser muy grave hasta el punto que la persona afectada puede incluso morir.

Un alérgeno es una sustancia que causa una reacción alérgica o respuesta inmunológicas que puede ser mediada por inmunoglobulina E (IgE) o no. [1]

El sistema inmunológico de una persona alérgica produce anticuerpos denominados inmunoglobulina E (IgE). Estos anticuerpos provocan una respuesta de unas células de defensa llamadas mastocitos para que liberen sustancias químicas, como la histamina, en el torrente sanguíneo. Estas sustancias son las que desenadenan muchos de los síntomas alérgicos que afectan a la piel, las vías respiratorias y el aparato digestivo de las personas afectadas. Como hay un anticuerpo IgE específico para cada alérgeno, se debe hacer un análisis de sangre específico para ayudar a determinar si se sufre de una determinada alergia.

Evolución de la alergia

El banco de datos del Círculo de Investigaciones Clínicas y Biológicas en Alergología Alimenticia (CICBAA) indica que los más afectados con alergias alimentarias son los niños[2]. Una persona puede ser alérgica a las proteínas de caseína o de suero de leche o ambos. La alergia a la leche puede surgir en los niños pequeños (0-3 años) y se estima que del 2 al 5% de los niños tiene alergia a la leche.

Según un informe de la Asociación Española de Farmacéuticos Analistas (AEFA), el 88% de las alergias alimentarias en niños evolucionan hacia la curación entre los 5 y 15 años, pero en más de la mitad de los casos, la alergia se expresará más adelante con manifestaciones respiratorias. Por ejemplo, un bebé que presenta una respuesta inmune a la ovoalbúmina (alergia al huevo)  tiene un mayor riesgo de sensibilización precoz a los ácaros del polvo doméstico u a otras alergias respiratorias (gramíneas, pelo de animales).

 

¿Qué alimentos pueden provocar alergia o intolerancia?

Cualquier alimento puede causar alergia. Sin embargo, hay una serie de alimentos y sustancias que son particularmente alérgenos o generan una mayor sensibilidad. La Legislación española y europea obliga a los industriales de la alimentación a indicar la presencia de dichos alimentos o sustancias en las etiquetas de los productos envasados:

Los 14 alimentos que son responsables de la mayoría de las reacciones alérgicas son:

En bebés y niños pequeños: leche de vaca y huevos.

En niños, jóvenes y adultos: Apio, pescado, mariscos, cacahuetes, soja, frutos secos, cacahuetes, sésamo, cereales que contienen gluten (trigo, cebada, centeno), altramuces, mostaza, sulfitos.

 

Alergia y sus síntomas

La alergia alimentaria puede causar diversos tipos de síntomas que pueden ser más o menos graves. Se pueden clasificar según los órganos afectados.

Síntomas dermatológicos:

  • Eccema o dermatitis: Piel seca, picor intenso, enrojecimiento.
  • Urticaria: Aparición de granos en la piel, irritación, picor intenso, habones, eritema.

Oftalmológicos:

  • Conjuntivitis alérgica: Ojos enrojecidos o hinchados, llorosos, picor o quemazón.

Respiratorios:

  • Anafilaxia: Reacción muy grave que incluye dificultad crítica para respirar con riesgo de colapso cardiocirculatorio que puede, en caso extremo, provocar la muerte.
  • Asma: Dificultad para respirar debido a una inflamación y obstrucción de las vías respiratorias.
  • Rinitis alérgica: Se caracteriza por congestión nasal, moqueo, estornudos, picor de las fosas nasales.
  • Otros síntomas respiratorios: bronquitis, tos, dificultad para respirar, sinusitis.

Gastrointestinales:

Alergias e intolerancias producen numerosos problemas digestivos que, si se mantienen en el tiempo, pueden acabarse agravando o provocando otros trastornos más graves del sistema digestivo.

  • Salivación, náuseas, vómitos,
  • Dolor en la vesícula,
  • Acidez, gastritis,
  • Indigestión, colitis, estreñimiento, hemorroides, úlceras,
  • Diverticulitis,
  • Dolores abdominales, inflamación del vientre, gas excesivo, ruídos intestinales,

Neurológicos:

Los alérgenos alimentarios también pueden causar o agravar trastornos neurológicos como:

  • Depresión, epilepsia, hiperactividad, trastorno por déficit de atención, irritabilidad, así como el síndrome de fatiga crónica, etc.

Circulatorios y sanguíneos:

  • Anemia, problemas con la tensión arterial, flebitis, edema, palpitaciones.

Musculoesqueléticos:

  • Artritis
  • Dolores articulares (manos, caderas, rodillas…)
  • Dolores musculares

 

Alergia a la leche

Tener alergia a la leche es tener alergia a las proteínas de la leche. Se habla de “leche”, de manera general, refiriéndose a la leche de vaca. La leche de otros animales como la cabra, oveja, camella, burra, búfala también pueden producir alergia aunque algunas personas las toleran mejor que la de vaca.

La alergia a la leche se suele declarar muy pronto. Si su hijo o hija tiene una reacción alérgica a la leche, debe informar a su pediatra lo antes posible aunque sea una reacción leve. Los análisis determinarán si es necesario tomar medidas para evitar futuras reacciones y evitar una situación más grave.

¿Qué es la caseína?

La leche está compuesta de agua, materias grasas, proteínas y minerales así como de azúcar, llamada lactosa (azúcar de la leche).
La caseína es una de las proteínas de la leche junto con la lactalbúmina y la lactoglobulina. Es una proteína de absorción lenta, lo que quiere decir que permanece durante mucho tiempo en el sistema digestivo.

¿Qué es APLV?

Las siglas APLV significan Alergia a Proteínas de la Leche de Vaca (las siglas en inglés son CMPA). Se trata de la alergia más común en lactantes y niños pequeños. Se estima que la padecen entre un 2% y un 5% de los niños, provoca una reacción violenta del sistema inmunitario ante una de las proteínas que contiene la leche de vaca.

Beta-caseína A1 y A2

Todas las vacas no son iguales. La caseína se divide en tres tipos de proteínas: alfa-caseína, beta-caseína y kapa-caseína. A su vez, la beta-caseína se compone a su vez de 5 subtipos de proteínas que se conocen como A1, A2, A3, B y C.  La proporción del contenido de cada una de esas proteínas varía según la genética de la raza vacuna.

Desde unos 5.000 años, se produjo una mutación de un aminoácido llamado prolina, convirtiéndolo en histidina.  La histidina es un precursor de la histamina que es una sustancia liberada por las células del sistema inmune durante una reacción alérgica.

Las vacas que tienen esa beta-caseína mutada se llaman vacas A1, incluyen las razas más utilizadas por la industria lechera en América y Europa como la “Holstein”, “Friesian”, “Red Danish” ya que son las que más litros de leche producen.

Las beta-caseínas son fuente de beta-casomorfinas (BCMS) péptidos bioactivos que están implicados con diversas cuestiones fisiológicas y de salud. Existen numerosos estudios científicos que asocian la beta-caseína A1 con un mayor índice de procesos inflamatorios del intestino, mayor índice de problemas cardiovasculares, diabetes I, agravación de síntomas neurológicos y otros trastornos fisiológicos. La leche de las vacas con la beta-caseína A2 parece ser mejor tolerada por el sistema digestivo y tener menos efectos secundarios pero aún se están estudiando sus efectos en la salud humana.[6,7,8]

Síntomas de la alergia a la leche de vaca

La alergia a la leche se suele producir en la infancia, con la primera ingestión de leche. Los síntomas que pueden llegar a ser violentos como:

  • Problemas respiratorios
  • Respiración sibilante
  • Congestión o goteo nasal
  • Mucosidad excesiva
  • Náuseas
  • Calambres abdominales
  • Irritación de la piel
  • Sarpullido que pica alrededor y en el interior de la boca
  • Dermatitis
  • Eccema
  • Ojos llorosos
  • Diarrea líquida (incluso con sangre)

En el caso de que se produzca una reacción grave, anafilaxia, los síntomas se presentarán poco después de haber ingerido la leche y pueden ser:

  • Hinchazón de la garganta
  • Dificultad para respirar
  • Enrojecimiento facial
  • Bajada de la tensión arterial

¿Qué es IPLV?

Las siglas IPLV significan Intolerancia a Proteínas de la Leche de Vaca (en inglés CMPI).

A diferencia del APLV, se trata de reacciones no inmunológicas contra la proteína de la leche de vaca que se producen durante la digestión del alimento.

Se ha especulado si las proteínas de la leche pueden tener un papel en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el autismo, la esquizofrenia y la depresión en algunos casos. Existen importantes apoyos a la hipótesis de que el TDAH puede estar relacionado con el aumento de los niveles de péptidos neuroactivos y aumento de los niveles de péptidos urinarios. Una dieta libre de leche, productos lácteos y gluten puede en muchos casos reducir los síntomas del TDAH. La supresión de los lácteos y el gluten también se asocia con una mejora de los síntomas del autismo.[4]

Síntomas de la IPLV

Los síntomas más comunes de la intolerancia a proteínas de la leche de vaca son similares a los producidos por la intolerancia a la lactosa, por lo que pueden ser fácilmente confundidas,:

  • Dolor y molestias abdominales
  • Acidez y reflujo
  • Diarrea
  • Mucosidad, goteo nasal
  • Eccema

Tratamiento

La solución contra esta intolerancia es simplemente seguir una dieta libre del alimento que contiene dicha sustancia. En el caso de intolerancia a la lactosa, evitaremos todos los alimentos que contienen lactosa, como componente (lácteos) o como aditivo. Contra la IPLV evitaremos todos los lácteos y los productos que contengan proteína láctea entre sus ingredientes.

Contra la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) la única solución es no consumir ningún lácteo ni ningún alimento que contenga lácteos.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

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Consulte a su médico

Si su cuerpo le da señales de que no funciona bien, no dude en consultar a su médico. Anote lo que está comiendo, los síntomas que está teniendo e infórmele de los medicamentos que pueda estar tomando.

 

Infórmate más sobre alergias

SEICAPSEICAP – Sociedad Española de Inmunología Clínica y Asma Pediátrica

Web destinada a ayudar a los padres de niños alérgicos.

 

 

 

AEPNAA

AEPNAA –  Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex

Web de la asociación destinada a proporcionar información, educación y conocimientos a afectados y familiares de personas con alergias a los alimentos y látex. También se relaciona con organismos y entidades públicas y privadas para conseguir colaboración y difusión de esta causa.

 

 

Referencias:
[1] AM Plaza Martín –  Sección de Alergia e Inmunología. Hospital Sant joan de Deu. Barcelona – “Alergia a proteínas de la leche de vaca” (2013) AEPED
[2] C. Traube1, D. Ardelean-Jab Y, A. Grimfeld1, J. Just – Policlinique de Pneumologie et d’Allergologie Pédiatrique, Hôpital d’Enfants Armand- Trousseau, Paris;  Service de Biochimie Immunologie, Hôpital Delafontaine, Saint-Denis – “La alergia alimenticia del niño”  – Asociación Española de FarmacéuticosAnalistas (AEFA) y Biologiste et Practicien (2004)
[3] Høst A – Department of Pediatrics, Odense University Hospital, Denmark – “Cow’s milk protein allergy and intolerance in infancy. Some clinical, epidemiological and immunological aspects” (1994) Pediatrics Allergy Immunology
[4] Anna Haug, Arne T Høstmark, and Odd M Harstad – Department of Animal and Aquacultural Sciences, Norwegian University of Life Sciences, Aas, Norway; Section of Preventive Medicine and Epidemiology, University of Oslo, Oslo, Norway – “Bovine milk in human nutrition – a review” (2007) Biomed Central – NCBI
[5] Madhan Masilamani, PhD,a,b Scott Commins, MD, PhD,c and Wayne Shreffler, MD, PhDd, – Division of Allergy and Immunology, Department of Pediatrics, The Jaffe Food Allergy Institute, Mount Sinai School of Medicine, Anbg 17-40, One Gustave L Levy Place, New York, NY 10029, USA; Immunology Institute, Mount Sinai School of Medicine, One Gustave L Levy Place, New York, NY 10029, USA; The Asthma and Allergic Diseases Center, University of Virginia Health System, PO Box 801355, Charlottesville, VA 22908, USA; Pediatric Allergy and Immunology, Center for Immunology and Inflammatory Disorders, Massachusetts General Hospital, 55 Fruit Street, CPZS 557, Boston, MA 02114, USA – “Determinants of Food Allergy”  (2013) NCBI
[6] Bell SJ, Grochoski GT, Clarke AJ. – Research and Development, Ideasphere, Inc., 56 Amherst Road, Belmont, MA, 02478, USA – “Health implications of milk containing beta-casein with the A2 genetic variant” (2006) NCBI
[7] Ho S1, Woodford K2, Kukuljan S3, Pal S1 – 1School of Public Health, Curtin Health Innovation Research Institute, Curtin University, Perth, WA, Australia; 2Agricultural Management Group, Lincoln University, Christchurch, New Zealand; 3A2 Dairy Products Australia Pty Ltd., Melbourne, Victoria, Australia – “Comparative effects of A1 versus A2 beta-casein on gastrointestinal measures: a blinded randomised cross-over pilot study” (2014) NCBI
[8] Ul Haq MR1, Kapila R, Sharma R, Saliganti V, Kapila S. – Animal Biochemistry Division, National Dairy Research Institute, Karnal, 132001, Haryana, India – “Comparative evaluation of cow β-casein variants (A1/A2) consumption on Th2-mediated inflammatory response in mouse gut” (2014) NCBI