La vitamina K es una vitamina liposoluble o sea soluble en grasa. Se conoce como la vitamina de la coagulación ya que juega un papel fundamental en la coagulación de la sangre. De forma natural existe como vitamina K1, que se encuentra principalmente en las verduras de hoja verde, y vitamina K2 que es producida por las bacterias del colon o que aparece en algunos alimentos tras un proceso de fermentación (como el queso, el miso, etc.). La vitamina K1 interviene directamente en el proceso de coagulación mientras que la vitamina K2 actúa sobre la calcificación de los tejidos blandos.

Su forma sintética se denomina vitamina K3 (menadiona) pero debido a su efecto tóxico sobre el hígado sólo se usa en veterinaria.

La vitamina K se absorbe en el intestino con la ayuda de la bilis

La mayoría de los estudios epidemiológicos han sido realizado en Japón, donde la carencia en vitamina K se asocia a una reducción de la densidad ósea y a un aumento del riesgo de fracturas en personas de más de 60 años y mujeres en la postmenopausia.

Es reciente el interés que porta la medicina sobre el papel de la vitamina K2 en el tratamiento de la osteoporosis y para prevenir problemas cardiovasculares.

Fuentes de vitamina K

La vitamina K1 se encuentra en los vegetales de hoja verde como espinacas, brócoli o espárragos verdes, también en las algas en menor cantidad. El aceite de soja y de colza (canola). La cocción no destruye esta vitamina.

La vitamina K2 se encuentra en el miso, el hígado, la leche, el queso, el yogur y los aceites de pescado.

Deficiencia en vitamina K

La falta de vitamina K es algo raro y, además de estar asociado a la fragilización de los huesos puede conllevar problemas de coagulación, múltiples hematomas sin razón aparente en brazos y piernas pueden ser un signo de deficiencia de esta vitamina.

Algunos tratamientos farmacológicos como los anticoagulantes pueden necesitar un aporte suplementario en esta vitamina. Consulte a su médico. Las enfermedades hepáticas o del páncreas, así como la obstrucción de la vesícula biliar pueden provocar una mala asimilación de la vitamina K. Otras causas pueden ser los rayos X o una alta contaminación ambiental.

Los antibióticos que destruyen la flora intestinal o enfermedades del intestino que provocan abundantes diarreas pueden ser otras causas.

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