Al nacer los bebés suelen disponer de suficiente hierro, sin embargo, como crecen muy rápido, los niños pequeños necesitan absorber una gran cantidad de hierro cada día. La anemia ferropénica afecta más comúnmente a los bebés de 9 a 24 meses de edad.

Los recién nacidos están diseñados para beber la leche materna que es el mejor alimento que pueden tomar durante los primeros meses de vida. Los bebés amamantados necesitan menos cantidad de este mineral porque el hierro que absorben mejor es el de la leche materna. Lo ideal es que el bebé se alimente con leche materna durante los 6 primeros meses de vida.

Cuando los bebés no pueden ser amamantados existen fórmulas especialmente diseñadas para ellos y adaptadas a cada edad, las preparaciones para lactantes están fortificadas con hierro y enriquecidas con los nutrientes, vitaminas y minerales que necesitan crecer sanos.

A partir del sexto mes, más del 90% de los requerimientos de hierro deben estar garantizados con la alimentación complementaria.

Los bebés menores de 12 meses no deben tomar leche de vaca, de cabra ya que su ingestión les hace más propensos a tener anemia.

¿Por qué la leche de vaca no es buena para los bebés y niños muy pequeños?

El consumo de leche de vaca por los lactantes y niños pequeños tiene efectos adversos en sus reservas de hierro. Este hecho es bien conocido y documentado.

La leche de vaca conduce a la anemia, ya que:

  • Contiene muy poco hierro.
  • Es mucho más difícil de absorber por el intestino. El calcio y la caseína presentes en la leche de vaca o de cabra, inhiben la absorción de hierro no hemo.
  • Sus proteínas causan sangrados microscópicos en los intestinos. Cuanta más leche se bebe más sangrado se produce (aunque en la mayoría de los casos no es visible en las heces). La pérdida de hierro en forma de microsangrados suele disminuir con la edad y cesar después de la edad de 1 año.

Más leche = más pérdida de sangre desde el intestino, y también menos glóbulos rojos producidos porque hay menos hierro en la dieta = anemia.

  • Produce mayores pérdidas de sales y minerales a través de la orina que la leche materna o las fórmulas para lactantes. Esto se agrava si el bebé sufre otros eventos deshidratantes como diarrea o fiebre.
  • Un alto consumo de proteínas de leche de vaca también puede incrementar el riesgo de obesidad durante la infancia.
  • Los niños pequeños, mayores de 12 meses, que toman demasiada leche de vaca también pueden tener anemia porque dejan de comer otros alimentos saludables que tienen hierro.

La anemia ferropénica en bebés y niños pequeños

La anemia es una afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos. Los glóbulos rojos llevan oxígeno a los tejidos corporales. El hierro ayuda a la formación de glóbulos rojos, de ahí que la falta de hierro en el cuerpo pueda conducir a la anemia. El término médico de este problema es anemia ferropénica.
Como ya hemos indicado antes, los niños pequeños que toman demasiada leche de vaca pueden desarrollar anemia si no consumen otros alimentos saludables que contengan hierro.

Otras causas pueden ser:

  • Incapacidad del cuerpo para absorber bien el hierro, aunque el niño esté consumiendo suficiente cantidad de este mineral.
  • La deficiencia de hierro en los niños también puede estar relacionada con la intoxicación con plomo.

Síntomas

Es posible que la anemia leve no presente síntomas hasta que la situación es grave. Sin embargo, a medida que el nivel de hierro disminuye, su hijo puede:

  • Volverse más irritable
  • Tener dificultad para respirar
  • Ansiar alimentos inusuales (Pica: trastorno que implica comer sustancias no alimentarias tales como la tierra)
  • Perder el apetito
  • Sentirse cansado o débil todo el tiempo
  • Tener la lengua adolorida
  • Tener dolor de cabeza o mareos
  • Bajar sus defensas inmunitarias

Con anemia más grave su hijo puede tener:

  • Coloración azulada o muy pálida de la esclerótica de los ojos
  • Uñas quebradizas
  • Coloración pálida de la piel

¿Por qué la prevención de la anemia por deficiencia de hierro es importante?

La ingesta adecuada de hierro antes y durante el embarazo puede ayudar a prevenir la anemia tanto en las madres como en los recién nacidos. La necesidad fisiológica de hierro aumenta casi 10 veces durante el embarazo y la lactancia. La deficiencia de hierro representa un riesgo para el crecimiento normal del feto y para su desarrollo neuronal.

La leche materna aporta los nutrientes necesarios para el bebé incluyendo el hierro. La leche humana es el mejor alimento para el bebé durante, al menos, sus primeros seis meses de vida. Cuando la lactancia materna no es posible, las fórmulas infantiles fortificadas contienen más del doble de la concentración de hierro de la leche materna; pero, a pesar de este nivel más alto, el hierro presente en la leche materna es más absorbible que en las fórmulas de soja o a base de preparados para lactantes.

La anemia puede provocar problemas de desarrollo del bebé y otros problemas de salud. Recuerde que esta deficiencia puede pasar desapercibida durante bastante tiempo en los niños pequeños ya que no presenta síntomas hasta que la situación empieza a ser grave.

 

Definiciones

Preparación para lactantes:  todo sucedáneo de la leche materna preparado industrialmente, de conformidad con las normas aplicables del Codex Alimentarius, para satisfacer las necesidades nutricionales normales de los lactantes hasta la edad de 4 a 6 meses y adaptado a sus características fisiológicas; esos alimentos también pueden ser preparados en el hogar, en cuyo caso se designan como tales.[5] También se denominan “Fórmulas para lactantes“. Estos productos son, entre otros, leches artificiales en polvo, líquidos concentrados y alimentos ya preparados.

Sucedáneo de la leche materna: todo alimento comercializado o de otro modo presentado como sustitutivo parcial o total de la leche materna, sea o no adecuado para ese fin.[5]

Alimento complementario : todo alimento, manufacturado o preparado localmente que convenga como complemento de la leche materna o de las preparaciones para lactantes cuando aquélla o éstas resulten insuficientes para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante. Ese tipo de alimento se suele llamar también «alimento de destete» o «suplemento de la leche materna».[5]

 

Saber más:

El hierro en la salud. Causas y signos de anemia.

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Alimentos ricos en hierro ¿cómo mejorar su absorción?

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Referencias:
[1] Ziegler EE – Fomon Infant Nutrition Unit, Department of Pediatrics, University of Iowa, Iowa City, Iowa, US – “Consumption of cow’s milk as a cause of iron deficiency in infants and toddlers” (2011) NCBI – Nutrition Rev.
[2] Baker RD. Greer FR – American Academy of Pediatrics Committee on Nutrition. “Clinical report — diagnosis and prevention of iron deficiency and iron-deficiency anemia in infants and young children (0-3 years of age)” (2010) NCBI – Pediatrics
[3] MedlinePlus – “Anemia causada por bajo nivel de hierro en los niños”
[4] Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria – “Ferropenia en lactantes y en niños pequeños” – (2011) Nutrición Infantil
[5] Organización Mundial de la Salud – “Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna” (1981) OMS/UNICEF

Una Respuesta

  1. Marcia

    Sólo un pequeño inciso. Conviene hablar de leche artificial o preparados. El término “maternizada” es erróneo según el Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna 🙂

    Saludos Ana

    Responder

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