Les voy a contar una historia banal para que recuerden lo importante que es leer las etiquetas de todo lo que se va a comer o beber antes de tomarlo. Este refresco se comercializa principalmente en Suiza,  pero también en Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo e Italia, también en Estados Unidos y Australia…  Atención pues quienes vivan en esos países o piensen viajar allí.

Un día cualquiera, una persona con intolerancia a la lactosa y a los lácteos va a comer a uno de los restaurantes de una cadena belga de comida rápida ecológica que está presente en varios países europeos, el nombre de la cadena no importa aquí. Las opciones para comer que ofrecen cada día suelen estar bien etiquetadas, todos los ingredientes detallados y con iconos de colores que permiten ver de forma fácil y rápida lo qué “no lleva lácteos”; son pocas las opciones por lo que es más fácil ver lo que no lleva lácteos que tener que leer todas las etiquetas para descubrir lo que lleva. La cadena es de confianza gracias a la buena calidad de los bocadillos, ensaladas, sopas, postres y otras opciones para comer.

Sin embargo, ofrecen un menú con refresco incluido, resulta un euro más económico si se escoge la bebida promocional que sin el refresco. Así que el cliente acepta la bebida sólo por pagar un euro menos. Antes de decidir qué hacer con el refresco, beberlo o regalarlo, el cliente lee la etiqueta para ver cuál es su composición (los ingredientes están escritos con letras tan minúsculas que casi se necesitaría una lupa para verlos)  y ¿qué descubre? un 35% del refresco es suero lácteo.

Se trata de Rivella, el refresco más consumido en Suiza, existe desde 1952 y los suizos beben 200.000 botellas diarias. Se vende en botella de plástico o en lata, hay cinco sabores distinto. En Suiza se encuentra por todas partes, en bares, restaurantes, supermercados, máquinas de refrescos.  Es un refresco parecido a la gaseosa pero algo menos dulce.

Sus ingredientes son: Agua, suero de leche, el azúcar, dióxido de carbono, ácido láctico, azúcar caramelizado, sabores naturales. ¡Ojo!, el azúcar caramelizado es un aditivo que también puede contener derivados lácteos.

¿Pueden las personas intolerantes a la lactosa beber Rivella?

Rivella contiene 35% de suero de leche y un 1,4 g de lactosa por dl. El contenido de lactosa de la Rivella es bajo en comparación con la leche o el yogur, pero las personas con intolerancia a la lactosa moderada o alta no deberían consumir esta bebida.

¿Pueden las personas con APLV  beber Rivella?

Según la información publicada por el fabricante, las personas con alergia a la proteína de la leche de vaca deben evitar todos productos lácteos pero pueden tomar Rivella ya que afirman que no contiene proteína de leche, al utilizar en la fabricación del refresco un suero lácteo sin grasa y libre de proteínas. 

Rivella

www.rivella.com/ch/

 

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