Comer chocolate hace bajar el nivel de hormonas del estrés (cortisol y catecolaminas) lo que ayuda a disminuir la ansiedad. Al mismo tiempo, el placer que produce degustar chocolate libera endorfinas y eso provoca una sensación de bienestar. Eso quiere decir que nos podemos dar el gusto sin sentirnos culpables. Eso sí hay que comer una pequeña cantidad de chocolate, de 2 a 4 onzas, y lo más puro posible, el ideal es chocolate negro 100% cacao, nada de leche, ni azúcar ni otros aditivos, sólo cacao. Algunos dicen que cacao 100% no es chocolate ya que no lleva azúcar.

El chocolate tan puro puede resultar amargo si no estás acostumbrado, por es mejor ir adaptando el paladar poco a poco, empezando por cacao al 75%, 80%, 90%, 99% y luego pasar al 100% que es el más recomendable.

Las opciones al chocolate son los alimentos ricos en selenio.

Así que en la oficina, el taller, la escuela, la universidad o en casa, si quieres “picar” algo para sentirte mejor, acompaña un par de onzas de chocolate o tres nueces de Brasil con una tisana de hierbas relajantes como son la lavanda, manzanilla, verbena, valeriana o la flor de naranjo.

Chocolate bueno para nuestras células

No sólo nos hace sentir mejor anímicamente, el chocolate también contiene polifenoles que son moléculas con propiedades antioxidantes. Un estudio alemán ha mostrado que el consumo regular de dos trocitos de chocolate ayuda a bajar la tensión arterial. Parece que el chocolate mejora la elasticidad de nos arterias y fluidifica la sangre.

Contraindicaciones del chocolate

El chocolate y las piedras del riñón no se llevan bien. El cacao contiene oxalatos, así que si padeces de cálculos renales, además de beber mucha agua debes ser muy prudente con el consumo de chocolate.